lunes, abril 05, 2010

para ti:

Para toda persona por la que tenga aprecio:

Sé cómo soy, sé la importancia que tengo para ti y estoy al tanto de mi expresión al verte; sé, también, de la imperfecta humanidad que me hace ocultarme a ratos. Hay veces en que no hallarás razones para mis acciones ni motivos en mis palabras, pero no te preocupes: la mayoría de las veces tampoco yo las hallo. Disculpa todo cuanto te moleste de mí (a mí me molesta el doble), disculpa que no pueda cambiar. No, no puedo ni podré cambiar; dame paciencia, a mí ya casi se me agota, y no sé qué pasará entonces, pues yo por mi parte no puedo escapar. Muy probablemente te aprecio más de lo que crees, más de lo que imaginas, y si te sonrío es posible que incluso te ame. Preferiría, sin embargo, que no malentiendas mi afecto, y no temerme cuando te busque: debes saber también que una probabilidad casi absoluta indica que te necesito más de lo que tú me necesitas. No sé decirte todo cuanto mereces, como si mi garganta nunca aprendió a pronunciar los elogios que ameritas (en lugar de eso, escribo, y me va poquito mejor), pero no concluyas por eso que soy frío o no correspondo lo que tú sientes por mí multiplicado por mil. Gracias por reirte cuando intento ser gracioso, pues sólo por ello me arriesgaría a ser ridículo. No, no miro mucho a los ojos, quizás lo has notado; probablemente no puedo sostener tu mirada, que es más pesada que la mía. Pero si pudiese ─y si la sociedad no hubiese dictado que es extraño─ te miraría todo el tiempo que puedas regalarme.
Puedes irte cuando quieras, no te culparé y trataré de no guardar rencor. Así es la vida: unos vienen y otros van, unos se quedan y otros nunca volverán. Pero si decides quedarte tan siquiera un rato más, te doy mi promesa de nunca hacerte mal con intención, sino que al contrarío, trataré de crearte recuerdos que en el futuro puedan hacerte sonreir. Y tú... tú no entregues nada a cambio: tu presencia me es más que suficiente para ayudarme a sobrellevar los días, con todo y sus puestas de sol.


lunes, marzo 15, 2010

Qué graciosa es la mediocridad!

La audiencia del cine me tiene indignadísimo.

Últimamente, no puedo ir a ver una película en la pantalla grande (una de las experiencias más maravillosas en la vida) sin que ésta esté compañana por un grupo de adolescentes idiotas sin el más mínimo respeto por la presentación y el derecho de los demás presentes. Entiendo lo que es hacer ruido en esa sala donde el silencio reina ─o debería─ y reír junto a tus amigos, e incluso tengo recuerdos agradables que incluyen a algún empleado del cine pidiéndonos con toda severidad que nos marchemos de la sala. Pero la rebeldía de esa época acabó hace ya tiempo, quizás hace cuatro años y no había entrado siquiera a la preparatoria. Y lo que me encuentro ahora es gente de mi edad hablando tan fuerte como les es posible, y pareciera que se sienten forzados a hacerlo, porque dicen más de lo que normalmente piensan.
La película que vi esta vez pasada tenía, como cualquier otra, momentos de completo silencio donde la expresión de los actores lo era todo y el efecto de drama y suspenso se intensificaban a medido que todos esperaban en sus asientos el próximo movimiento, la próxima palabra que le daría sentido a todo; una mujer dijo fuertemente con la voz más molesta que pudo ingeniar hacer "oh, my gah, wats goin on?!". Por supuesto, se escucharon risas y el murmuro de varias personas. La emoción de los artistas que se presentaban como gigantes sólo para nosotros y el arte que nos ofrecían se vio instantaneamente ridiculizada, se fue ignorada y pisoteada por una mujer estúpida que dicidió actuar como sólo sería apropiado en una de sus pedas.
Muchos me tomarán por exagerado, ambiguo o anacrónico, pero estos pequeños hechos son para mí sólo una muestra más de la decadencia de la sociedad y la pérdida de los valores que bien podríamos usar para arreglar nuestra penosa situación. Y es que si no podemos respetar el derecho ajeno de nuestros semejantes durante dos horas, ¿cómo esperamos superarnos y progresar en lo que tarda una vida?

viernes, marzo 12, 2010

islas y mentes









Vivimos en una isla
isla negra
plagada de caníbales
sedientos por nuestros sesos,
que encontraron nuestro refugio

y se comieron nuestros pensamientos.










lunes, marzo 08, 2010

no sé si algún día te irás

Ha pasado alrededor de un año; no desde la primera vez que te vi, sino desde el día que me di cuenta que había quedado atrapado en un mundo donde tu sonrisa lo es todo. No sé cuándo fue que empecé a pensar en ti, mucho menos el porqué ─ése lo he buscado ya por tanto tiempo que me he resignado a encontrarlo algún día─, porque todo esto llegó tan subitamente que confundí las mariposas en mi estómago con nauseas. Y quizás, después de todo este tiempo, sean sólo eso: nauseas.

Sigo dándote tantos significados, sigo pensando en el destino cuando vienes a mi mente; sé mejor que antes que pierdo mi tiempo. Nunca hiciste nada para que esté yo diciendo estas cosas ahora, y nunca fue tu intención hacerme perder la visión de todo lo que no seas tú y quitarle el valor a toda cosa que no sean tus ojos. Probablemente ni siquiera sabes de mí y todo esto, pero creo que así es mejor.
Ha pasado alrededor de un año, y yo sigo tratando de olvidarte.

martes, febrero 23, 2010

de putas y musas.

______________I.
Querida, ¿a dónde fue a parar tu risa? Las paredes de este cuarto se fueron cerrando; me negué a rendirme, me quedé. Ahora no puedo salir, y no sé si se irá alguna vez este sentimiento claustrofóbico que me tiene unido a ti. Enciende otro cigarrillo y mira el humo volar y perderse (éste es ya tu tercero). Veo a musas en todas mis putas, y la garganta me sabe un poco más amarga. No debes abrigarte al salir de noche: dejemos que sean las luces tus puntos de cocción, y sus sombras los recuerdos que te matan sin nunca morir. Hay que no arruinar la velada, bebe tu vino y arrebátame lo que falte de pasión; que esta noche no seas lo que un día fuiste, y anheles otro segundo ser lo que nunca te atreviste.
Y es que nadie ha de juzgarte, ni hurgará el mundo las sábanas en las que dormiste sin sueño. Intenta comerte la vida cuando ya no pueda verte, y quizás cuando amanezca pienses que todo ha valido la pena.

______________II.
“Te voy a amar por siempre, te amaré un sinfín de días. Disfrazaré toda tristeza entre sonrisas cuando estés conmigo, y me rendiré ante los impulsos cada que te sienta cerca. Aun cuando todo se desmorone y del cielo desaparezcan las estrellas, yo construiré edificios con tu nombre y monumentos con tu imagen, yo iluminaré tus noches con besos y caricias en tu cuello. Tu vida es de repente no tan tuya, y de la mía ya no queda nada mío. El mundo es nuestro, pero yo soy sólo tuyo. Y no podría ser más feliz.”

______________III.
─¿Su ropa?
─Se fue.
─¿Sus fotos, su almohada?
─Se fueron.
─¿La pintura de Monet?
─Se fue.
─¿Su voz en la contestadota?
─Se fue.
─Su amor, ¿se fue también?
─No… ése se lo fue llevando poco a poco, desde hace ya tiempo.

______________IV.
cambiar.-
1. Dejar una cosa o situación para tomar otra.
2. Dicho de una persona: Mudar o alterar su condición o apariencia física o moral.

Ella cambió.


______________V.
El tocar de sus manos ya no me excitaba como lo hacía antes,
y la magia de un amanecer a su lado desapareció como mensajes que se disuelven en el cielo.
No es su culpa, estoy segura,
que los corazones cambien o se den cuenta que nunca sintieron lo que el cuerpo urgía.
No sé por qué la mariposas escaparon de mi estómago cuando me rozaba los brazos con los suyos,
o por qué mi sonrisa se volvió forzada con el pasar de los días;
lamento no poder explicarlo.
Y nunca quise lastimarlo, ni que el vacío físico que dejé con mi partida se extendiese hasta sus adentros,
Pero todo cuanto he dicho y todo cuanto siento, él nunca podrá saberlo.


______________VI.
“Ya casi no ríes, creo que me he quedado sordo. No son tus ojos los que han perdido brillo, sino que el sol se ha negado a reflejarse en ellos. No, no eres tú quien ha ido decayendo, sino yo quien no se ha esforzado demasiado. Sólo dime que te he fallado, que no has perdido la energía que solía llenarte con cada beso de mis labios y que esto no ha muerto en la cúspide de mi alegría. Sólo dilo y ye te creeré. Sólo pídeme que cercene a Cupido por susurrarte al oído que se ha equivocado, sólo pídeme que grite a la cara del realismo su absurda naturaleza; pero no me pidas que crea que despertaste desencantada. No me obligues a creer que, a pesar de todo, te diste cuenta que no eras quien quería que fueses.”


______________VII.

Estaba equivocado: ya no creo poder amarte un sinfín de días.


______________VIII.
Mira: pareciera que hay aves que no saben volar. Tienen miedo de extender sus alas, y es muy tarde cuando el valor las llena. Caen, se rompen las patas, se hallan de repente ridículas entre plumas; la única referencia que tienen del vuelo es una de dolor. Fueron hechas para volar, pero las patas les tardan tanto en sanar que prefieren no volver a extender sus alas y soñar entre nubes. Ya no se atreven a surcar el cielo y convertirse en aire.
Mueren sin nunca ser aves.
Querida, ¿encontraste ya tu risa?

viernes, febrero 19, 2010

partículas perdidas

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Estaba pensando en mis viejos amigos de la secundaria. Esa ha sido, tal vez, la mejor época de mi vida, y todos los recuerdos me hacen sonreir. Creo que era la despreocupación, la ausencia de ese pensar "esto va acabar"; y es que cuanto más nos proponemos a disfrutar algo intencionalmente es cuando más nos invade la nostalgia, y ella es pésima compañera.
En fin, pensaba en ellos; hace tiempo no veo a muchos. Y qué triste que se hayan perdido de repente los elementos más importantes de ese tiempo en que fui tan feliz, como si me hubiera volteado sin querer un instante y el viento nos arrastró a todos. A pesar de que siento que ha pasado tan poco tiempo desde que andaba por los pasillos de la secundaria, sintiéndome el protagonista del mundo, me doy cuenta que tenía tan sólo catorce años. ¡Catorce años! Recordar todo me hace pensar que pasó ayer, pero pensar en esa edad me hace verme tan lejano de mí mismo.
¿Cuánto hemos crecido? ¿Qué tan diferentes somos de lo que fuimos? Y si volviera a verlos a todos, ¿qué tan extraños me serían; cuánto de lo que conocí en ellos seguiría vivo? Y es entonces cuando me acompaña la nostalgia.

miércoles, enero 06, 2010

decisiones

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A veces, todo parece ir en nuestra contra, y el mundo parece conspirar para que tomemos el camino más fácil.
Pero son aquéllos que se arriesgan a seguir su propia dirección los que más disfrutan el viaje.


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Fotos: ErinEatsCancer (www.abriskoutting.blogspot.com)