martes, marzo 15, 2011
Carta para nadie.
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martes, febrero 15, 2011
¡Feliz!
Se siente en mis dedos como articulaciones bífidas a punto de explotar.
tiemblo
...........................t i e m b l o
Son mis dedos las ramas del árbol que es mi cuerpo
y mi raíces se están moviendo;
¡mira, bailan!
Abro mi boca para gritar un arco iris,
y la soledad en mi garganta se va brincando, enojada.
Mi piel es azul como el cielo,
así como los peces,
así como los ojos de un niño sonriendo.
Díganle a mamá que aprendí a sonreír
acaso,
pero qué buen cimiento me dejó la infancia
vivida entre saltos en la cama
─el piso es de lava─
y una rana entre mis manos que también salta.
..........Soy rana,
..........Soy flor,
..........Soy la electricidad en la corriente de una lámpara.
Hágase la luz, y se llena un funeral de abrazos.
Ah, y no me agujeré las venas,
pero qué buena droga es ésta.
“Lo natural es siempre bueno”
Tía, esto me ha llegado de adentro.
Te hago un himno
Te canto una rapsodia, idílica
Te cubro en mantos de mar
Te expando en un abrazo
¡Soy feliz, soy feliz!
Feliz como volcán
o como gato en un regazo
..................................y estambre.
Feliz como cucaracha tras fin del mundo
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miércoles, febrero 09, 2011
Quiero a alguien que:
~Me hable hasta la madrugada cuando tenga insomnio.
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martes, enero 25, 2011
Ya luché.
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miércoles, enero 19, 2011
Creer en Dios es un derecho.
Pues sí. Siempre hay momentos en los que nos ponemos a pensar todo el asunto de la religión; hoy en día hay muchísimas creencias, algunas más populares que otras, y aunque algunas nos puedan parecer absurdas, todas comparten una misma idea: Dios. Siempre hay alguna entidad, incluso múltiples, superiores al hombre, a la que generalmente se le atribuye los fenómenos que ocurren en el mundo y en nuestras vidas. Pero no, no vengo a discutir si Dios existe o no, porque se desataría una serie interminable de argumentos en su mayoría ridículos; mi intención es tratar de entender la necesidad de Dios en nuestras vidas.
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martes, diciembre 21, 2010
El amor como antagonista de la amistad.
Una de las cosas que descubrí este 2010 es que si hay una cosa que deteste en el mundo, son los mandilones. Sí, esas cosas que las mujeres en una relación llevan colgando del brazo. Y no tengo problema alguno con que tengan tanto afecto por alguien ni que sean felices; si de ello se trata, por favor enamórense, estén con esa persona que los motiva a sobrellevar los días. Pero no olviden a todas las personas que los acompañaban antes, más específicamente, a los amigos que estaban con ustedes simplemente porque les gustaba hacerlo, sin ningún otro compromiso y sin necesidad de llegar a lo carnal. Y ellos dirán que no es su intención, o que siguen estando ahí para uno tanto como antes, pero lo cierto es que hay un distanciamiento, y para alguien que aprecia tanto una amistad como yo, que la necesita tanto, las distancias crecen demasiado rápido, y a veces es mejor decir adiós que pretender estar agusto con alguien que te hace sentir tan reemplazable.
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Etiquetas: Reflexiones.
jueves, diciembre 02, 2010
Lo mucho que te quiero.
......Verás, que la vida nos ha golpeado duro. Pero te quiero cincuenta mil canciones que nadie ha escrito, y se niegan a saberlo las nubes en tus pupilas. Estoy celoso del amor que podrías tenerme mientras yo te quiero de pies ─lunares, miedos, vellos, rodillas lastimadas, la parte baja de tu espalda─ a cabeza. Somos la rima de un poema sin ritmo, más muertos que un dinosaurio, y me vuelvo el demonio de tus tardes miopes, sentada sobre la banqueta: mi Capilla Sixtina; ya llegó tu David, triste Mona Lisa. ¿No ves cómo nos llueven atardeceres y tu abrigo se empapa en puestas de sol? Ya no me siento solo (conjuro de tu ingenio), en el camino a casa te llevo en los zapatos cuando antes corría descalzo. Y dirás entonces que no puedes estar tan enamorada sudando mis abrazos, que te mueres de amor, que te hubiese gustado ser la primera. Y yo te diré ─con labios que no dudan─ que así te quiero enamorada, transpirando de tus besos, que si te llega un invierno me dejes viviendo en tus otoños, que eres la primera en mis noches y de la luna eres el cuarto que me llena. Qué poco me conoces, llorando sueño entre otro sueño, e ignoras mis manos en tu cintura, como ciempiés bajo tu falda del bar en que trabajas, y te doy de propina, ya yaciendo en la penumbra de tus pestañas, el aliento en la garganta y mi futuro enredado entre las piernas. Pero verás que antes que suenen la campana, la vida nos habrá hecho añicos, pues al tiempo le enoja que lo detengas y lo hagas eterno, y yo seguiré como fauno juguetón con tus cosquillas en los dedos: cada vez que me toque los labios, sentiré entre risas un te quiero.
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Etiquetas: Relatos y ficción.
