sábado, mayo 15, 2010

detalles:

//Me gusta más el otoño: no es frío ni caliente, no es principio ni final.
//Siempre trato de no pisar las divisiones en el pavimento, ni siquiera las grietas que se hacen con el tiempo, y recurro a acortar y alargar mis pasos.
//De niño, siempre pedía que me cortaran el cabello "como Robin". Nunca se vio como el de él, pero mi papá decía que sí.
//Muchas noches me cuesta dormir, pero me cuesta aún más soñar.
//No hablo solo, sino que de vez en cuando me digo cosas a mí mismo.
//No me gusta el café y no sé por qué a los demás sí.
//En mis cajones hay papeles que no tiro desde hace años porque siento que se me va algo. Hay recibos, recados y papeles en blanco.
//El tiempo me preocupa más de lo que me dejo saber.
//Ciertas personas me fascinan, y aun las menos imaginables se vuelven mi mundo.
//Lo que escribo y digo nunca suena tan bien como sonó en mi cabeza.

viernes, abril 30, 2010

No llegamos hasta el final

Pero, ey, lo intentamos.

Las palabras se volvieron muy pesadas, perdieron esa levedad que nos hacía reir de la nada. Quizás fue el tiempo el que nos cambio, la brecha que que te volvió tan tú y a mí tan yo ─y mira que no somos tan viejos─: descubrí que no somos tan parecidos. Mis chistes ya no provocan esa risa instantanea que no era sino parte de la plática diaria, y los silencios perdieron su comodidad cuando agachamos la mirada; ya no puedo verte envejeciendo a mi lado con la simplicidad como nuestra cómplice. Esto es lo último que escribo de ti, y me llevo buenos recuerdos de salones de clase y paseos en bicicleta.

jueves, abril 15, 2010

hermosa

Escuchas tu nombre al compás de una última mirada en el espejo, sonríes con el labial que esconde las grietas en tus labios. Te llaman por un nombre que no es tu nombre, y olvidas a conciencia que no eres lo que otras noches soñaste. Escuchas, también, las porras de aquellos que te admiran desde las gradas de te escenario: ellos que no tienen cara, que no tienen nombre, que no tuvieron pasado ni tendrán futuro; no a tu lado. Sientes el ardor de la cocaína en tu nariz, sin saber si algún día desaparecerá. Caminas ─casi corres─ por el pasillo que siempre se alarga en la mañana, y las luces te deslumbran apenas escapas de las sombras. Te aman: porque eres hermosa y no reparan en las ojeras bajo tus ojos ni en el brillo del que carecen, porque llenan su garganta con tu nombre y lo soplan todo en besos, porque su algarabía ahuyenta tu soledad. Levanta tus brazos y mueve tus piernas, acaricia tus tetas y muerde tus labios. Eres una diosa y bailas frente al mundo. Ahogas el llanto de tu padre y la agonía de tu madre con sus gritos al tocarte. Abres tus ojos, miras a tu público: es casi un juego adivinar a quién sentirás dentro esta noche. Te dejas tragar por su lujuria, por las luces y las ocultas imperfecciones; te has dejado tragar ya tanto que no sientes escasear tu alma: pronto no quedará nada. Pero no importa, porque ellos te aman y tú les bailas. Tiraste tu pasado esquina por esquina en ya tantas ciudades, vives en distorsiones de sueños que tuviste cuando no sabías que existía la realidad que ahora te coge día con día. Pero no importa, porque por otro minuto, antes de que el sol regrese, lo eres todo sin sentir nada.

Y casi te sientes llorar, porque eres hermosa y todos te aman.

lunes, abril 05, 2010

para ti:

Para toda persona por la que tenga aprecio:

Sé cómo soy, sé la importancia que tengo para ti y estoy al tanto de mi expresión al verte; sé, también, de la imperfecta humanidad que me hace ocultarme a ratos. Hay veces en que no hallarás razones para mis acciones ni motivos en mis palabras, pero no te preocupes: la mayoría de las veces tampoco yo las hallo. Disculpa todo cuanto te moleste de mí (a mí me molesta el doble), disculpa que no pueda cambiar. No, no puedo ni podré cambiar; dame paciencia, a mí ya casi se me agota, y no sé qué pasará entonces, pues yo por mi parte no puedo escapar. Muy probablemente te aprecio más de lo que crees, más de lo que imaginas, y si te sonrío es posible que incluso te ame. Preferiría, sin embargo, que no malentiendas mi afecto, y no temerme cuando te busque: debes saber también que una probabilidad casi absoluta indica que te necesito más de lo que tú me necesitas. No sé decirte todo cuanto mereces, como si mi garganta nunca aprendió a pronunciar los elogios que ameritas (en lugar de eso, escribo, y me va poquito mejor), pero no concluyas por eso que soy frío o no correspondo lo que tú sientes por mí multiplicado por mil. Gracias por reirte cuando intento ser gracioso, pues sólo por ello me arriesgaría a ser ridículo. No, no miro mucho a los ojos, quizás lo has notado; probablemente no puedo sostener tu mirada, que es más pesada que la mía. Pero si pudiese ─y si la sociedad no hubiese dictado que es extraño─ te miraría todo el tiempo que puedas regalarme.
Puedes irte cuando quieras, no te culparé y trataré de no guardar rencor. Así es la vida: unos vienen y otros van, unos se quedan y otros nunca volverán. Pero si decides quedarte tan siquiera un rato más, te doy mi promesa de nunca hacerte mal con intención, sino que al contrarío, trataré de crearte recuerdos que en el futuro puedan hacerte sonreir. Y tú... tú no entregues nada a cambio: tu presencia me es más que suficiente para ayudarme a sobrellevar los días, con todo y sus puestas de sol.


lunes, marzo 15, 2010

Qué graciosa es la mediocridad!

La audiencia del cine me tiene indignadísimo.

Últimamente, no puedo ir a ver una película en la pantalla grande (una de las experiencias más maravillosas en la vida) sin que ésta esté compañana por un grupo de adolescentes idiotas sin el más mínimo respeto por la presentación y el derecho de los demás presentes. Entiendo lo que es hacer ruido en esa sala donde el silencio reina ─o debería─ y reír junto a tus amigos, e incluso tengo recuerdos agradables que incluyen a algún empleado del cine pidiéndonos con toda severidad que nos marchemos de la sala. Pero la rebeldía de esa época acabó hace ya tiempo, quizás hace cuatro años y no había entrado siquiera a la preparatoria. Y lo que me encuentro ahora es gente de mi edad hablando tan fuerte como les es posible, y pareciera que se sienten forzados a hacerlo, porque dicen más de lo que normalmente piensan.
La película que vi esta vez pasada tenía, como cualquier otra, momentos de completo silencio donde la expresión de los actores lo era todo y el efecto de drama y suspenso se intensificaban a medido que todos esperaban en sus asientos el próximo movimiento, la próxima palabra que le daría sentido a todo; una mujer dijo fuertemente con la voz más molesta que pudo ingeniar hacer "oh, my gah, wats goin on?!". Por supuesto, se escucharon risas y el murmuro de varias personas. La emoción de los artistas que se presentaban como gigantes sólo para nosotros y el arte que nos ofrecían se vio instantaneamente ridiculizada, se fue ignorada y pisoteada por una mujer estúpida que dicidió actuar como sólo sería apropiado en una de sus pedas.
Muchos me tomarán por exagerado, ambiguo o anacrónico, pero estos pequeños hechos son para mí sólo una muestra más de la decadencia de la sociedad y la pérdida de los valores que bien podríamos usar para arreglar nuestra penosa situación. Y es que si no podemos respetar el derecho ajeno de nuestros semejantes durante dos horas, ¿cómo esperamos superarnos y progresar en lo que tarda una vida?

viernes, marzo 12, 2010

islas y mentes









Vivimos en una isla
isla negra
plagada de caníbales
sedientos por nuestros sesos,
que encontraron nuestro refugio

y se comieron nuestros pensamientos.










lunes, marzo 08, 2010

no sé si algún día te irás

Ha pasado alrededor de un año; no desde la primera vez que te vi, sino desde el día que me di cuenta que había quedado atrapado en un mundo donde tu sonrisa lo es todo. No sé cuándo fue que empecé a pensar en ti, mucho menos el porqué ─ése lo he buscado ya por tanto tiempo que me he resignado a encontrarlo algún día─, porque todo esto llegó tan subitamente que confundí las mariposas en mi estómago con nauseas. Y quizás, después de todo este tiempo, sean sólo eso: nauseas.

Sigo dándote tantos significados, sigo pensando en el destino cuando vienes a mi mente; sé mejor que antes que pierdo mi tiempo. Nunca hiciste nada para que esté yo diciendo estas cosas ahora, y nunca fue tu intención hacerme perder la visión de todo lo que no seas tú y quitarle el valor a toda cosa que no sean tus ojos. Probablemente ni siquiera sabes de mí y todo esto, pero creo que así es mejor.
Ha pasado alrededor de un año, y yo sigo tratando de olvidarte.