domingo, octubre 27, 2013
Explícito.
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domingo, junio 30, 2013
Con todas estas cicatrices.
no me preocupan
las batallas,
todas esas bombas
y cada bala que se dispara
y acierta en mi piel
de las guerras donde tantos mueren
por dejarse caer.
pero me asusta
que no me vayas a querer
con todas estas cicatrices
con el brazo que pueda un día no tener
para rodearte la cintura,
y las piernas que me falten
para seguirte los pasos.
¿me quieres así
marcado, mutilado
por tantas minas que he pisado
cuando llegue a donde estés
y me veas así
lastimado?
ya que al final habré atravesado
aquella zona de combate
para abrirme estas llagas
para lacerarme el alma
para que me laves las heridas
.................................................. ...............para que puedas curarlas.
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domingo, abril 28, 2013
Quizás
Quizás debí quedarme en casa. Quizás debí haber ido a más fiestas. Quizás debí haber jugado más futbol en la prepa. Quizás debí haber dicho cosas que no dije. Quizás no debí enojarme tanto. Quizás debí ser más impulsivo. Quizás nunca debí dejar de llorar. Quizás debí querer menos. Quizás no había nada de malo en mí. Quizás debí haber dibujado más. Quizás sí era feliz. Quizás debí confiar más en la gente. Quizás debí confiar más en mí. Quizás debí abandonar algunas ilusiones. Quizás debí aferrarme a otras.
Quizás debí haber tenido una vida diferente. Quizás las cosas hubiesen podido salir mejor.
Pero me tocó que fuera esto lo que tengo que vivir, y ya no sirve pensar en lo que quizás pudo ser.
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viernes, febrero 22, 2013
Era el '99 y me asustaba el fin del mundo.
Era el '99 y me asustaba el fin del mundo.
...…Eso le dije
...…tomándola de las manos
...…y temblando.
… Y ella me miró callada
…....…asintiendo quedito
...…tal vez sin darse cuenta
.... que sus ojos me decían:
"También estoy asustada"
No quería morirme sin saber lo que era un beso.
…...Quería decirle, pero no me atrevía
…...porque quizás no era nadie para desafiar
…. ............................. .a la vida
............................. o a la muerte
............................. o a Dios.
Sea lo que sea que se cernía sobre nuestras cabezas.
… Pero le decía en el sudor de mis manos
… y el silencio entre nuestras bocas
… (atrapado)
…que sólo era un niño nervioso
… al que le urgía ser un hombre.
… Me dijo que sí
…… que estaba asustada
…… que no éramos nadie
… con sus labios
… pero sin decir nada.
Y así fue como acabó el mundo
… así de corto y silencioso
un traslapo de respiraciones apenas descubiertas.
… Y aun creyendo que todo terminaba
… no sabíamos que un beso es siempre un comienzo
Pero que sí.
Todo acaba.
… Puedo
…… sin embargo
… volver a veces a esa tarde del '99
y verla clara a ella
… aunque antes
........ y después de aquel recuerdo
…siempre la vi borrosa.
… Y puedo vivir un rato
…en ese momento en que me sentía casi muerto
… bajo el apocalipsis de las nubes y el cielo.
Pidiendo más tiempo
o que se pare el universo
nada más para un beso.
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miércoles, diciembre 19, 2012
Cigarros / Castigo eterno.
........Aún hay noches en que recuerdo a la madre Carmen y la manera en que mis manos buscaban entre su hábito el despertar de una era, el refugio a mis dudas y erecciones inoportunas durante su sermón. Era ese manto negro lo que nos hacía imaginar ─a mí y todo niño-hombre sentado en un pupitre─ el movimiento de su cuerpo juvenil tras la cruz colgando de su cuello, la fricción de sus piernas al caminar por un pasillo vacío y la firmeza de sus senos, contra la cual ninguna otra monja en el instituto podía competir. Era muy bonita, o nos sentíamos cuando menos saciados por la juventud de su rostro y su risa, por su manera de rezar quedito y para sus adentros, como un suspiro para su propio alivio y no una imposición matutina para la grey ciega frente a ella. Nos hablaba de salvación eterna, y escuchándola queríamos rechazarla.
........Fue la vez que la sorprendí caminando hacia mí, en la soledad de un patio escolar acabadas las clases y el humo de un cigarro escapando como tos de mi garganta. Rogué a Dios, de manera más auténtica que nunca, que su furia no cayera sobre mí a través de ella, que no me condenara al infierno con los labios de tentación de su sierva. Miró en silencio las señales de humo saliendo de mi boca sin control, mis ojos llorosos en medio de un mar de piel rojiza y el temor en mis manos arrojando el cigarro al suelo para apoyar sobre él mi pie frenético como quien pisa un insecto. Y estábamos ahí, rodeados de nadie: un niño y su espejismo, un pecador y su redentor. Sin atreverme a hablar quise decirle que me perdonara, que no era lo que pensaba, que sí lo era, que me castigara, que era un hombre y no me importaba. Esperaba su condena, pero solo me sonrió, y quizás siempre fueron una misma cosa las dos. Me dijo con la misma voz en que predicaba cada oración, “ojalá te haya quedado otro para mí”, y sentí fe por primera vez. Fue el rozar de sus dedos con mi mano tambaleante, la ceniza encendiéndose y apagándose con cada inhalar desde su pecho y la manera en que el humo escapaba lento por sus labios, como caricia carente de soplido.
........Así nos reuníamos, en un patio vacío y un cigarro entre los dedos. Le decía, recostados sobre el pasto, que no siempre sentía a Dios en todos lados, y ella me respondía, apoyados contra alguna pared entre las sombras, qué tampoco lo hacía ella. Éramos dos extraños contando al otro todo lo que nunca fuimos, y sentía en cada palabra que se callaba una tristeza más allá de toda religión y toda iglesia. Podían escucharse entre los pasillos rumores de mil pasados que le pertenecían, historias que iban desde conventos y templos hasta calles que preferían no estar iluminadas, hasta vidas más duras de lo que cualquiera comprendía o imaginaba. Y todos anhelaban compartir cuantos pedazos de ella podían, ingeniándose versiones que se contradecían y se multiplicaban entre sus hechos de fantasía, pero nadie se atrevía a creer tan sólo en una. Se convirtió, sin darse cuenta, en la historia favorita de todos, la fascinación de lo desconocido, de lo que no se entiende; su imagen se volvió la visión que nadie quería realmente alcanzar y desenmascarar, sino que revoloteaban sobre ella sin perderla nunca de vista. Y quizás le pesaba aquella responsabilidad de ídolo, de alimentar con la ilusión que se le fue impuesta las mentes de todos: ser pureza esperando ser corrompida y malicia disfrazada de ángel.
........El viento de una tarde otoñal nos mantuvo juntos contra el pilar que nos hacía defensa contra el mundo, y nuestros cuerpos se oprimieron bajo un contacto que ninguno de los dos rompía, con la fricción de nuestros costados envuelta por el humo que el viento empujaba a prisa y se perdía para siempre. Y así en la cercanía me miraba, como rogando por un perdón, por una paz interna que nunca había encontrado y por cuya búsqueda ya se encontraba muy cansada. Nos besamos con labios calientes y mejillas frías, buscando en nuestras bocas el calor que prometía el final de sus dudas y el inicio de las mías, y se concretó en mí el deseo carnal que me acercaba tanto a lo indebido, a un castigo eterno que ya no me asustaba. Me entregué a su abrazo en el silencio del viento soplando a nuestro alrededor, y en su pecho me sentí salvado. Así se volvió aquello parte de nuestro ritual en cada encuentro, y en los puñados de ella a los que mis manos se aferraban descubrí la vida que me seguía y nos seguía a todos, la fiebre que recorría el cuerpo y lo movía con el instinto primitivo de dos piezas que finalmente encajan. Cada ocasión en que sus manos paseaban por mi espalda y jugaban con los botones de mi uniforme me alejaba más de la inocencia que portaba como estigma, y con mis labios y mis manos le decía que ya no la quería, que el hombre dentro de mí ya no la necesitaba, y así le dije adiós.
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domingo, septiembre 30, 2012
Última carta de amor.
....Te dejo ir no porque no te quiero, sino porque te quiero lo suficiente. Conté muchos días y doblé todas sus noches, en pensarte y recordarte y extrañarte y querer olvidarte, en iglesias y albercas y billares y tequila. Hubo una historia completa entre los espacios que nos sobraban de vida, donde el inicio fue muy corto y el final fue muy amargo, y el acabar de cada capítulo me dejó siempre sin aliento. Al terminar te quiero como te quise cuando empezó todo, y te regalo cada suspiro y cada lágrima y cada sonrisa y cada latido y cada abrazo y cada mañana de esperar tu llegada. Te dejo ir porque hay alguien más que te espera, y puedes llevarte todo lo que me diste para dárselo a ella. Yo estaré bien, yo aprenderé a soltarte persona a persona en cuyos ojos quiera encontrarme con los tuyos. Y habrá un día en que ya no te estaré sujetando en ninguno de mis pasos, y me bastará haber vivido sólo y todo lo que me tocó vivir contigo. Te dejo ir para que te vaya muy bien sin mí, porque algún día volveremos a encontrarnos y te quiero encontrar feliz.
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miércoles, agosto 29, 2012
Los conejos.
i.
─¿A qué has entrado? ¿Ya acabaste de cavar el agujero?ii.
─No, pero ya casi. Tengo hambre, ¿puedo comer antes?
─Sí, pero que sea rápido y luego terminas, que el cuerpo ya se nos está pudriendo; ¿hueles?
─Sí.
─Si nos tardamos más se nos va a terminar de pudrir aquí adentro, y la casa va a oler a muerto hasta quién sabe cuándo.
─Esto está frío.
─Ahorita todo te va a saber frío, pero está bueno. Anda, ya acaba.
─¿Podemos enterrarlo con las piernas dobladas? El agujero ya casi llega hasta el arbusto donde viven los conejos y no es muy grande.
─Cava hasta donde se necesite.
─Pero los conejos...
─Dónde vivirán los conejos no importa tanto como dónde dormirá el muerto. Ya has comido suficiente; anda, ve y acaba.
─Sí, mamá.
se fue sin aireiii.
sin calor, sin nada
recuerdos en las manos
mi cara en los ojos
...........en las venas
...........en el suspiro
se fue de mañana
(pero seguía aquí noche
tras noche
tras cada tarde
y cada mañana)
pensaba que cada respiro
grisáceo en el aire frío
era su fantasma
........"Aquí solía haber sauces, los más grandes y los más verdes que han habido, pero ahora ya no queda nada. Quizás vinieron a talarlos cuando la gente necesitaba leña, o se murieron en uno de esos inviernos donde nada queda vivo. Yo no los recuerdo, nunca los vi; todo me lo dijo mi padre. No sé si su padre se lo dijo a él. Pero aquí estuvieron esos sauces, te das cuenta por cómo está movida la tierra. Ya no van a volver a crecer ─dudo que cualquier cosa vuelva a crecer aquí ahora─, pero aquí estuvieron esos sauces."iv.
ME IMPORTAN UN CARAJO LOS SAUCES Y LA GENTE Y LA LEÑA Y LOS INVIERNOS Y TU PADRE Y SU PADRE Y LA TIERRA MOVIDA.
ME IMPORTAN UN CARAJO TUS SAUCES.
─Mamá, ¿por qué hay tantos conejos que vienen a la casa?v.
─Vienen de más lejos, de allá del bosque. Tú no lo has visto porque ya casi no hay bosque, pero si no es de ahí no sé de dónde vendrían.
─¿Por qué vienen aquí? ¿No les gusta el bosque?
─Yo creo que no, si vienen aquí nada más para morirse.
Estabas tristevi.
...............o no
Extrañabas el pueblo que te quedaste a ver partir
.................................................. ......................o no
Matabas a los conejos
.............................o no
Se te resbaló el hacha de las manos
.................................................. .o no.
papá
¿por qué al caer las noches
ya no me abrazabas?
........El niño y la madre arrastraron el cuerpo a través de la tierra suelta y húmeda. Los pies del muerto iban formando un camino que la mujer esparcía después ─quizás sin querer─ con sus propios pies. El hoyo no era muy grande, pero era lo suficientemente profundo para que las lluvias del verano no le asomaran el cielo al muerto. El arbusto de los conejos reposaba con sus raíces al aire mientras el viento las acariciaba. El niño a un extremo y la madre al otro, dejaron caer pesado el cuerpo dentro del agujero; la herida en la cabeza ya pululaba de moscas y pequeños insectos. "Echa toda la tierra que cavaste encima", dijo la madre, "después ven a rezar". Y se fue. El niño contempló el cadáver mientras un conejo salía del arbusto muerto y brincaba a la sepultura. Comenzó a roer la herida ya podrida, y el niño observó. Del arbusto salieron más conejos y todos brincaban al interior del agujero para comerse al muerto. Mordían su piel abierta, sus ojos, sus manos y piernas, sus entrañas. El niño levantó la primera pala de tierra suelta y la dejó caer suave a la tumba, ensuciando a los conejos. Pero no dejaron de comerse al muerto. El niño siguió echando tierra al hoyo hasta que ya no existía sino un parche de tierra húmeda frente a él; ningún conejo salió. El niño dejó la pala y caminó de regreso a la casa, donde rezó mientras roían al muerto.
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