Aquí, en este callejón que ha visto mejores besos y bajo estrellas opacas, estamos cogiendo. Entro, salgo, entro, salgo; sintiendo el frío contenedor de metal en nuestros costados, lleno de la basura que será la cartilla de mañana. Te beso y me dices que te pica mi barba, que yo lo sé, que la corte, ay, que se encaja en tus mejillas. Pero sabes que no he podido, que el tiempo encandilándose bajo el sol no me alcanza para encontrar una navaja y que esta ciudad es tan nueva para mí como viejos le somos nosotros. Escucho tus dientes tiritar y tus brazos amarrándose a mi cuello, pero te das cuenta que el único calor que puedo darte es el de mi aliento saliendo como fantasma y el de nuestras entrepiernas al encontrarse. Siento doler el brazo, producto de alguna aguja infectada, y no te digo nada porque entonces también te dolería. Qué mal huele: las calles, la alcantarilla, tu cabello, nuestros cuerpos. Somos tan ajenos a este callejón que por hoy será nuestra casa, pero tan propios de sus olores y sabores. Y te aferro contra la pared para invadirte fuerte y entonces escuchar los gemidos que siempre tratas de callar y no lo logras, porque crees que a alguien le importan dos vagos cogiendo en la más temprana madrugada. “No termines adentro”, me alcanzas a decir entre alientos, y te callo con un beso. Separamos los labios para respirar en la respiración del otro, apenas imperceptibles en este mundo, inexistentes en el universo. Tus manos se clavan en mi espalda y te doy una última puñalada, como despedida en un orgasmo. El mundo cae fugazmente hasta el pavimento sucio y muere junto al pantalón enredado en mis tobillos: nuestro genocidio sin cadáveres. Respiras de los poros en mi hombro, yo respiro de ti. Nuestro aire ya está en calma, y escuchamos el silencio de nuestro éxtasis entre la sirena de alguna patrulla a seis cuadras y el chillar de una rata. Pero nace en tus pulmones el aire que retumba en tu garganta y articulan el sonido que sale por tus labios, el único que quiero escuchar y hace valer la pena esta mierda en que vivimos: “te quiero”. Siempre has sido el tesoro que hace brillar nuestra miseria.
lunes, octubre 25, 2010
Recuerdo en una noche de invierno.
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Etiquetas: Relatos y ficción.
domingo, octubre 10, 2010
eslabones
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Etiquetas: Relatos y ficción.
viernes, octubre 01, 2010
perdiéndome (soneto primero)
Después de alrededor de cinco años escribir por afición, finalmente compuse mi primer soneto, con estructura ABBA ABBA CDC CDC y versos de doce sílabas. Espero con el tiempo mejorar en esto del verso reglamentado. Gracias por la leída.
que aún mañana seguirás junto a mi alma
con tu canto de seda que me da calma
y tu abrazo tierno en la noche estrellada.
Refúgiame entre tus pupilas, perdiéndome,
llévame siempre inconsciente en tus pestañas,
y que no me entere de cuánto me dañas
al sentirte desdichada, aún queriéndome.
Porque no sabrás nunca que te amo tanto:
vivo sin historia y muero en un instante
por sentir la fragancia harta de tu encanto.
No me abandones, desnudo y sin tu manto;
déjame acercarme si te hallo distante
y dame el beso que en tus yemas me planto.
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Etiquetas: Poesía.
sábado, septiembre 25, 2010
ser incertidumbre
Saber que mañana puedo amarte menos
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Etiquetas: Poesía.
jueves, septiembre 02, 2010
no hemos estado bien
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Etiquetas: Relatos y ficción.
sábado, agosto 14, 2010
sucesos de la vida diaria con una pizca de dramatismo
El problema es esperar mucho de la gente y suponer que los demás comparten los mismos conceptos de las cosas.
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Etiquetas: Dedicatorias.
viernes, julio 30, 2010
y preguntas por qué
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Etiquetas: Poesía.
