lunes, agosto 31, 2009

feliz cumpleaños.

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Te deseo la dicha que me negaste. Deseo que ni hoy ni nunca tus sueños se vean lejanos y que no haya quien mancille tu corazón. Deseo que nunca duermas con lágrimas en
tus ojos y que la desesperanza no te opaque la vista al cielo. Te deseo la felicidad a cada instante de tu vida. Deseo que sepas siempre rescatar los momentos mas brillantes en el firmamento de lo vivido. Deseo que las penas no te embarguen nunca, y que siempre te amen aquellos que amas.
A pesar de la mutilación que me autoimpusé día tras día con tu recuerdo, y aun cuando me hiciste suspirar de noche, en medio de la nada, por algo que no llegaría ─ni llegará
algún día─, y sin importar que arrancaste de mi el deseo de vivir y la emoción de cada respiro... no puedo evitar enamorarme de tu sonrisa.
Te deseo, hoy y siempre, la felicidad que mereces.

martes, agosto 04, 2009

adiós

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A veces tenemos que decir adiós
aunque no queramos.
Y a veces
no habrá quien pueda consolarnos,
no habrá quien nos haga sentir mejor,
quien nos saque de la miseria
de cada latido.
A veces sentimos que la vida se nos escapa
en un suspiro,
y que el mundo se acaba
apenas nos pesa el respirar.
Y por más que deseemos ver el lado bueno
y por más que alcemos la vista,
a veces no podremos ver el cielo
y saber que todo estará bien.
Nos llegan momentos
en que todo pierde su valor
y el mundo carece de sentido.
Y,
a veces,
la esperanza que nos había mantenido andando
por tan oscuros momentos,
finalmente se va.
Y estamos solos.
Y olvidamos,
viendonos inmersos en la desesperanza,
que un día volveremos a sonreir.

Habrá veces en que,
por más que queramos negarlo,
tendremos que decir adiós.


domingo, julio 26, 2009

26 de Julio

El tiempo ha pasado, nuevamente, más rápido de lo que mi corazón creyó experimentar. Ha pasado un año más rico en recuerdos y memorias, que a su vez están llenos de sentimientos: llenos de viejos amores, de sonrisas que se comen al mundo y unas cuantas más que fueron fingidas, llenos de lágrimas desperdiciadas y algunas bien merecidas, llenos de abrazos cálidos y otros más de los que arrepentirse, llenos de miedo y de emoción, llenos de despertares que anhelaban ya un amanecer.
Y me descubrí, un día, lamentandome por el tiempo perdido y los momentos no aprovechados. Pero fui yo quien, después de todo, decidió dejarse llevar por el ocio y la desgana, y miró en silencio la vida escapando por sus dedos. Me lamenté por autoimponerme aquel lamento.
He decidido ahora cumplir la promesa que por mis adentros me había hecho. Quiero dejar de mirar lo vivido y ya no temerle a los remordimientos que alguna vez me persiguieron. Quiero mirar atrás y saber que viví, y tras pasearme por mis recuerdos, por mi infacia, por mis penas y alegrías, por los momentos en que me creí derrotado y los días que salí victorioso, por las noches de melancolía... quiero saber que he vivido y sonreir.

domingo, julio 19, 2009

libreta de viajes I

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Busco en los recuerdos
de un quizás que no vendrá
los escombros de un mañana
que puede no llegar.

Y sin querer encuentro
memorias de un ayer
que juré no recordar,
que juré no despertar.

viernes, junio 26, 2009

y me hace dudar.

No recuerdo tu sonrisa. El tiempo ha llegado a burlarse de mi intención y fuerza, penetra mi memoria y mata los retazos de vida que dejaste en mí. Oh, amor, y me hace dudar en cuánto realmente te amaba. Las facciones de tu rostro y la luz de tu mirada se distorsionan y desaparecen poco a poco, cual si cúmulos de olvido invadieran la nostalgia de mis ojos.

Temo que algún día ya no recuerde el sonido de tu risa ni la emoción de tus palabras. Tu rostro ya no cruza por mi mente cada amanecer, y ya no añoro los instantes que compartimos con cada ocaso. Te desvaneces con el viento y mi corazón ha dejado de perseguir tu recuerdo; ya no corro tras la brisa ni lloro ante la oscuridad que solía rodearnos. Oh, amor, y me hace dudar en cuánto realmente te amaba.

Perdieron mis promesas la importancia que tu vida les había otorgado, y se fue con tu alma el juramento eterno que hice cerrando tus ojos. Ya no siento frío ni me embarga la soledad. Y quiero, más que nada, perdurar enamorado y ser torturado por tu mirada inexistente. Quiero vivir llorando por tu partida y soñar la vida que no tuvimos. Pero el brillo perdido de tus ojos ya no me inspira, y cada vez es menos la tristeza que siento al observar los fuegos pirotécnicos que vi reflejados en ellos. Oh, amor, y me hace dudar en cuánto realmente te amaba.

lunes, junio 15, 2009

dibujos.

ADVERTENCIA: Esta entrada no contiene ningun tema de interés o una idea sore la cual reflexionar. 

Hace ya una semana me gradué, y en una especie de fiesta que organizó la escuela había varios dibujantes: uno que dibujaba tu pose dando la espalda, uno que dibujaba tu rostro y otro que dibujaba con estilo caricaturesco. Aquí están dos de los dibujos que me concedieron:


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Estoy pensando en algo que poner debido a esta ocasión de cambio en mi vida, pero aún no me llegan las palabras. 
Muchas gracias a todos aquellos que leen estas lineas y muchísimas más a los que dejan su opinión al respecto.

domingo, mayo 24, 2009

caminando entre la multitud.

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Es increíble el número de personas que conoceremos durante el tiempo que vivamos, y qué tan pocas serán aquellas que dejen sus huellas en nosotros.
Pero no pensemos ahora en las personas que cambiaran nuestras vidas; pensemos en aquellas que pudieron hacerlo, pero que por distintas razones no tuvieron la oportunidad. Pensemos en la mujer que camina a nuestro lado entre la multitud rutinaria, en el compañero de trabajo cuyo nombre nunca recordamos al saludarlo por la mañana, en el niño que jugaba en la fuente cuando caminabas por la plaza. Y sus vidas seguirán como lo hará la nuestra: sentirán amor, sufrirán decepciones, se alegrarán, los acompañará la soledad, abrirán los ojos una mañana para descubrir el cielo y después los cerrarán para no volver a verlo. Pero eso, nosotros, no lo sabremos. Los recordaremos como aquella mujer entre la multitud, el compañero de trabajo, el niño en la fuente; y los olvidaremos quizás unos minutos más tarde para nunca más recordarlos, para no recordar que sus vidas, siendo tan valiosas como las nuestras, nunca se tocaron. Y ellos no recordarán nuestros rostros, ni imaginarán en dónde estaremos cincuenta y siete horas más tarde. O, tal vez, jamás se percataron de que alguien vivió a su lado por una fracción de segundo.
Así seguirá la vida, como un monton de lineas que, pudiendo tocarse, se pasaron de largo.